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La ONU acuerda proteger el 17 por ciento de las áreas terrestres y el 10 por ciento de las marinas 0

30.10.10
La Convención de la ONU sobre Biodiversidad (COP10) de Nagoya (Japón) ha concluido con un acuerdo, que incluye el compromiso de poner bajo protección, de aquí al 2020, el 17 por ciento de las áreas terrestres y el 10 por ciento de las áreas marinas del planeta.

Los negociadores de los 193 países que participan en la reunión de Nagoya también lograron consensuar un protocolo sobre el uso y distribución equitativa de los beneficios derivados de los recursos genéticos (ABS, siglas en inglés) y varios aspectos relativos a la financiación de los objetivos.

El encuentro de Nagoya se alargó varias horas más de lo previsto, hasta la madrugada del sábado en Japón, entre intensos debates para acercar posturas sobre un plan general para preservar la biodiversidad en el periodo 2011-2020.

Aunque el texto general logró ser aprobado, algunos países matizaron no estar plenamente de acuerdo con todos los documentos, entre ellos Cuba, aunque señaló que no se opondría al consenso.

Bolivia también indicó que daba su apoyo para no obstaculizar la aprobación, pero enfatizó que el protocolo sobre recursos genéticos "no recoge de manera plena las opiniones de algunos pueblos".

Él protocolo ABS busca gestionar el acceso y uso de los recursos genéticos, que según la ONU son el "material hereditario con valor económico, científico o social contenido en las especies", por ejemplo en las plantas y microorganismos que se encuentran en territorios indígenas de México o de los países amazónicos.

El asunto de la financiación de los objetivos también prolongó la jornada, pero finalmente se logró un consenso para alivio del anfitrión, el ministro japonés de Medio Ambiente, Ryu Matsumoto, que intentó en todo momento acercar a las partes para sacar adelante la COP10.

Antes del acuerdo final, los negociadores de la COP10, evento que comenzó hace dos semanas, aprobaron varios textos referidos a la conservación de la diversidad biológica de las montañas, de las aguas continentales, de las tierras áridas y subhúmedas, entre otras cuestiones.

Algunos de los documentos fueron adoptados con corchetes, las marcas que definen asuntos en los que hay desacuerdos, entre ellos el relativo a la taxonomía, mientras quedan aún algunos flecos vinculados a la financiación que todavía se estaban negociando esta madrugada en un grupo de trabajo.

EFE
Un tití del Río Acarí ('Mico acariensis'). EFE
El hombre desconoce todavía gran parte de la riqueza que atesora el ecosistema del Amazonas, como muestra un estudio de WWF que revela que en los últimos 10 años se han descubierto 1.200 nuevas especies, una cada tres días.

"Una vez más se muestra la extraordinaria exuberancia en biodiversidad de una región clave para el planeta", señaló Francisco Ruiz, jefe de la Iniciativa Amazonía Viva de la organización ecologista World Wildlife Fund (WWF).

La hormiga marciana ('Martialis heureka'), el loro calvo multicolor ('pyrilia aurantiocephala'), un diminuto pez que vive en aguas subterráneas ('Phreatobius dracunculus') o una rana camaleónica ('telmatobius sibirius') son algunos de esos tesoros.

"Las cifras son contundentes y significa que todavía hoy seguimos descubriendo nuevas especies" dijo Ruiz que señaló la importancia de cuidar la Amazonía antes de que la acción del hombre impida que nuevas especies sean descubiertas. Los Gobiernos, las ONG's, los científicos y la sociedad civil "tienen que redoblar esfuerzos" para conservar la Amazonía, "ya que alguna de estas plantas podría tener aplicación farmacológica" y "estamos poniendo en peligro especies", advirtió.

En total, en el informe '¡Amazonía Viva!: Una década de descubrimientos 1999-2009' se incluye 637 plantas, 257 peces, 216 anfibios, 55 reptiles, 16 aves y 39 mamíferos, hasta ahora no detectadas, aunque algunas podrían tener pedigrí prehistórico.

Como la 'Martialis heureka', apodada la 'hormiga de Marte', por su combinación de características jamás registradas. Se trata de un sorprendente ejemplar depredador y ciego, de 2 a 3 mm de longitud, de color pálido, sin ojos pero con unas grandes mandíbulas.

Encontrada en Brasil en 2008, pertenece al primer género nuevo de hormigas vivas descubierto desde 1923 y según su descubridor, el doctor Christian Rabeling, podría descender de una de las primerísimas hormigas que evolucionó en la Tierra, hace más de 120 millones de años.

La interacción del hombre y el medio llevó a los habitantes de pueblo de Rio Parzo, en Brasil, a descubrir involuntariamente el pez 'Phreatobius dracunculus' cuando cavaban un pozo y atraparon varios en los cubos para extraer agua.

Por su colorido, destaca el loro calvo encontrado en localidades de los ríos Madeira baja y alto Tapajos en Brasil, que ha sido registrado como "casi amenazado" debido a que su población, ya de por si pequeña, está disminuyendo por la pérdida del hábitat.

Otra de las especies más extraordinarias es una rana con una coloración de fuego en la cabeza y contrastadas patas con un estampado acuático, encontrada en la zona de Iquitos (Perú) en un bosque primario húmedo de tierras bajas.

Brasil y Perú albergan la mayor parte de la Amazonía pero en total son ocho países los que comparten la región más rica en biodiversidad del planeta, ya que a ellos se suman Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana, Perú, Surinam y Venezuela.

Como bioma, la Amazonía abarca 6,7 millones de kilómetros cuadrados, que representa el 45% de la superficie continental de Suramérica y más de 1,5 veces Europa, dijo Ruiz, sin embargo, la mayor parte de la región continúa sin explorar.

WWF advierte que en los últimos 50 años el hombre ha provocado la destrucción del 17% de los bosques tropicales amazónicos, un área más grande que Venezuela o dos veces el tamaño de España.

La organización apunta al rápido crecimiento de la demanda de carne, soja y biocombustible como una de las principales causas de esta transformación, ya que "el 80% de las áreas deforestadas son ocupadas por pastizales para ganado".

Dado el nivel de desarrollo de algunos países, señaló la necesidad de avanzar en la definición de áreas protegidas, más allá de parques naturales o reservas, que permitan la conservación del medio. "Reconozcamos la extraordinaria riqueza que está en nuestras manos y que está en riesgo si no aumentamos nuestros esfuerzos para su conservación", subrayó.

EFE
El cambio climático agrava los efectos de las especies invasoras
Las especies invasoras y el cambio climático forman un "dúo mortal", dos de las mayores amenazas del mundo natural, y sus efectos combinados pueden ser "devastadores" tanto para el medio ambiente como para la economía ya que pueden costar a los países un 10% de su producto interno bruto.

Así se desprende del estudio realizado por el Programa Mundial sobre Especies Invasoras (GISP) con el apoyo de sus miembros y la financiación del Banco Mundial, que define los vínculos que existen entre las especies invasoras y el cambio climático y qué se debe hacer para atenuar su impacto.

El informe define los vínculos que existen entre las especies invasoras y el cambio climático y qué se debe hacer para atenuar su impacto, al tiempo que insta a los Estados a tomar medidas inmediatas contra este "dúo mortal".

El estudio, titulado 'Especies invasoras, cambio climático y adaptación basada en los ecosistemas: cómo responder a los motores múltiples del cambio climático', insta a los gobiernos a integrar la prevención y el manejo de las especies invasoras en sus acciones de respuesta al cambio climático.

En el plano político, las especies invasoras y el cambio climático se han tratado esencialmente por separado. "Los peligros que plantea el 'dúo mortal' no pueden ser sobreestimados", ha explicado Sarah Simons, directora ejecutiva del GISP.

"Cada motor constituye una gran amenaza para la biodiversidad y los medios de subsistencia humanos, pero los datos más recientes indican que el cambio climático agrava los efectos de por sí devastadores de las especies invasoras, creando una espiral de destrucción que tiene consecuencias cada vez más graves."

Según los expertos se estima que los perjuicios causados por las especies invasoras suman más de 1,4 billones de dólares cada año, es decir, el 5% de la economía mundial. Las pérdidas económicas causadas por el cambio climático mundial se calculan también en aproximadamente un 5% del PIB anual.

Stas Burgiel, director de Políticas del GISP y autor principal del informe, ha señalado que ya se conocen muchas de las medidas a tomar para contrarrestar la amenaza que plantean las especies invasoras a importantes servicios como el control de la erosión y el suministro de agua dulce.

"Los enfoques ecosistémicos no apuntan sólo a salvar los ecosistemas, sino más bien a utilizarlos para ayudar a 'salvar' a los seres humanos y los recursos de que dependemos".

Como ejemplo de especies invasoras y cambio climático citan la fiebre catarral ovina o lengua azul, una enfermedad que en 2007 costó más de 200 millones de dólares a la economía mundial, la 'Miconia calvescens', una planta invasora que, combinada con fuertes lluvias, agrava el riesgo de deslizamiento de tierras, o el hongo 'Batrachochytrium dendrobatidis', del que se sospecha que ha contribuido a una extinción masiva de especies de anfibios, principalmente tropicales.

El GISP insta a los delegados a la reunión del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, que se celebra actualmente en Nagoya, Japón, a tener en cuenta la acción combinada del "dúo mortal" como motor del cambio planetario.

EFE
El mundo no se puede permitir perder su riqueza natural. La Cumbre de Naciones Unidas sobre Biodiversidad en Nagoya (Japón), ha comenzado este lunes con llamamientos expresos a que la comunidad internacional actúe de forma inmediata para frenar la alarmante tasa de extinción de especies y la destrucción del medio ambiente.

"Este encuentro es parte de los esfuerzos del mundo para enfrentarse a un hecho muy simple: estamos destruyendo la vida en la Tierra", afirmó Achim Steiner, responsable del Programa de Medio Ambiente de la ONU, durante la inauguración de la cumbre, que se prolongará hasta el 29 de octubre.

Jochen Flasbarth, presidente de la novena Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica y director del departamento de protección de la naturaleza y uso sostenible del Ministerio de Medio Ambiente de Alemania lamentó que continúe la pérdida de biodiversidad. Es "obvio que la comunidad mundial fracasó en cumplir con ese objetivo", dijo Flasbarth. "Seguimos perdiendo la diversidad, la riqueza, la belleza y el capital de nuestro planeta".

Aun así señaló que son visibles algunos avances en la protección de especies. Como ejemplo de ello mencionó el retroceso de la pérdida de superficie forestal en algunas regiones. Muchos países han adoptado estrategias nacionales para la protección de la diversidad de especies, aseguró.

Durante el inicio de la conferencia la ONU alertó, asimismo, de que menos de un 1% de los océanos y en torno a un 12% del espacio terrestre están protegidos. La ONU recalcó que "las áreas debidamente protegidas propician ecosistemas saludables, que en contrapartida mantienen a las personas sanas".

A su vez incidió en la importancia que tienen las zonas protegidas como amortiguadores del cambio climático y la pobreza", por lo que instó a las partes presentes en la convención a elevar las zonas protegidas a un 15 por ciento en el caso de las marítimas y a un 25 por ciento en el de las terrestres.

"Lo que el mundo quiere de Nagoya son acuerdos que detengan la dramática pérdida de riqueza viva en el mundo y la continua erosión de los sistemas que sostienen nuestra vida", dijo también Jim Leape, director general de la organización WWF.

Delegados de 193 Estados miembros, líderes económicos y organizaciones no gubernamentales se reunieron para esta décima Conferencia de las Partes de la Convención de Diversidad Biológica (CBD) con el fin de establecer objetivos.

Durante el encuentro, las partes también discutirán sobre cómo compartir los beneficios derivados de los recursos genéticos.

Los países desarrollados y los menos desarrollados están divididos respecto a algunas de las cuestiones principales, por lo que hay gran preocupación en torno a que estas fracturas pudieran estancar las conversaciones como ocurrió en diálogos anteriores.

La CBD, que se creó en 1992 en la Cumbre sobre la Tierra en Río de Janeiro, junto con la Convención sobre Cambio Climático de Naciones Unidos, tiene tres objetivos principales: conservar la diversidad biológica, utilizar la diversidad biológica de manera sostenible y compartir los beneficios de los recursos genéticos de forma justa y equitativa.

En 2002, las partes prometieron reducir la tasa de pérdida de biodiversidad "significativamente" hasta 2010 para aliviar la pobreza y beneficiar toda la vida en la Tierra. Sin embargo, esas metas no se cumplieron.

Uno de los pilares de las negociaciones actuales es el llamado protocolo ABS (siglas en inglés para Access and Benefit-Sharing) contra la "biopiratería", cuya finalidad es hallar una solución justa para el reparto equitativo de los ingresos derivados de la extracción de sustancias biológicas. Las propuestas contemplan que grupos farmacéuticos, que producen medicinas a partir de plantas tropicales cedan parte de sus beneficios a la población del país originario de las sustancias en cuestión.

Especialmente los países en vías de desarrollo conceden gran importancia al protocolo ABS. Para ellos ese acuerdo podría ser una oportunidad para una transferencia controlada de tecnologías o pagos adicionales de países industrializados.

La aprobación de un protocolo contra la "biopiratería" podría ser determinante para que los países en vías de desarrollo ratifiquen el borrador de la estrategia de protección de la biodiversidad, presentado en Nagoya. El único Estado industrializado que rechaza la Convención para la Protección de la Biodiversidad es Estados Unidos.

dpa | Reuters
Turbonilla lactea
Dos expertos mundiales en micromoluscos, Anselmo Peñas y Emilio Rolán, han reunido en una única publicación científica la descripción inédita de 209 especies de caracoles. Encargado por el Museo Nacional de Historia Natural de París, el trabajo se presentó en septiembre en la capital francesa, y se ha convertido en el estudio que recoge más especies nuevas de un solo género.

“Nunca de un solo género, ni siquiera de una sola familia, se han descrito en un solo trabajo tantas especies”, confirma a SINC Anselmo Peñas, autor principal del monográfico, colaborador del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y uno de los mayores expertos de la superfamilia de los Pyramidelloidea.

En el año 2000, el Museo de París encargó a Anselmo Peñas y a Emilio Rolán el estudio de los Pyramidelloidea de aguas profundas del Pacífico Sur Tropical. Este es el primer trabajo en el que se describen 272 especies de caracoles del género Turbonilla, hallados durante los últimos 30 años en campañas oceanográficas internacionales en aguas profundas, entre 100 y 1.700 metros de profundidad, cerca de Nueva Caledonia, Islas Solomon, Vanuatu, Fidji, Tonga y Polinesia.

El trabajo se ha publicado en el volumen 26 de las Publicaciones Científicas del Museo de París, y según sus autores es “más que un logro”. “Si el récord Guiness estuviera dentro de la Ciencia, éste sería uno por descontado”, apuntan los expertos, ambos jubilados y coleccionistas de micromoluscos.

“Este trabajo ha sido más difícil y más grande que otros, y ha sido un gran reto porque se trataba de un material de profundidad que además era de una zona que no conocíamos, y contaba con muchas especies, lo que es mucho más complicado”, destaca a SINC Emilio Rolán, coautor del monográfico y colaborador en la Universidad de Santiago de Compostela.

Diez años de estudio

Una década de análisis, evaluaciones, comparativas, descartes y contactos con museos de todo el mundo han permitido confirmar el hallazgo de 209 especies nuevas para la ciencia. “Es una barbaridad”, declara Peñas al mencionar el número de caracoles. Del resto de especies estudiadas, unas 30 eran ya conocidas y otras 33 no contaban con el material suficiente para citarlas como nueva especie.

“Cuando el director de Malacología del Museo de París nos comentó que eran muchas especies, sonreímos porque ya estábamos acostumbrados, y pensamos que iban a ser unas 20 ó 30 nuevas especies. Lo sorprendente fue cuando vimos que todas eran distintas y cada vez aparecían más”, describe Rolán.

“La novedad no sólo reside en la descripción de tantas especies, sino también en el hecho de que todas pertenecen a un mismo género, Turbonilla, de una misma familia”, concreta Peñas. Según el experto, ni en el siglo XIX, cuando se describieron más especies, ni en el siglo XX, se habían descrito en un solo trabajo tantas especies de un solo género.

La difícil identificación de los Pyramidelloidea

La identificación de los moluscos del género Turbonilla no ha sido tan fácil como la de otras familias, como los Conidae, la familia de moluscos gasterópodos más numerosa junto a Pyramidelloidea. La ausencia de rádula (la ‘dentadura’ de los moluscos que permite identificar a la especie) y un tamaño diminuto, casi microscópico (inferior a 10 milímetros), ha complicado y alargado la tarea de los autores, que han pasado largas temporadas en el museo parisino.

“Al ser muchas y muy pequeñas no se puede hacer una separación a simple vista, hay que hacer fotografías a microscopio electrónico, y luego ordenarlas. En total han sido 1.300 fotos. Es un trabajo enorme”, especifica Rolán.

Otro rasgo distintivo de esta familia es la parasitación: “Se sabe que los Pyramidellidos son parásitos de los jugos corporales de otros moluscos como el mejillón común y de gusanos o poliquetos, pero no sabemos cuántos Pyramidellos parasitan a moluscos”, explica Peñas. Al no tener rádula, estos moluscos parasitan con la ayuda de una especie de trompa que se introduce en los jugos blandos del resto de animales y se alimenta de ellos.

El trabajo de los dos expertos españoles no acaba aquí. Ésta es la primera parte de su estudio que en los próximos dos años permitirá la publicación de nuevos trabajos “casi tan importantes como el primero” sobre otros géneros de la misma familia.

Referencia bibliográfica:

Anselmo Peñas, Emilio Rolán. “Deep water Pyramidelloidea of the Tropical South Pacific Turbonilla and related genera”, Tropical Deep-Sea Benthos vol 26 Publications Scientifiques du Muséum, presentado el 15 de septiembre de 2010 en París.

Fuente: SINC
Una mangosta de Durrell.  D.W.C.T.
Tiene el tamaño de un gato, pesa medio kilo, es de color marrón y habita en los humedales de Alaotra, el mayor lago de Madagascar. Ha sido bautizada como mangosta de Durrell ('Salanoia durrelli') y es el primer mamífero carnívoro descubierto en los últimos 24 años.

Fue avistado por primera vez en 2004, mientras nadaba en un lago de Madagascar. Los integrantes de una expedición organizada por la Durrell Wildlife Conservation Trust para realizar un censo de lémures sospecharon que el pequeño mamífero carnívoro con el que acababan de toparse podría ser una especie desconocida.

Al año siguiente, los científicos de otra expedición tomaron nuevas muestras y capturaron un ejemplar, que fue enviado a Inglaterra para contrastarlo con la colección del Museo de Historia Natural de Londres. Poco después, los zoólogos británicos confirmaron que el pequeño animal era, en efecto, una nueva especie de mamífero carnívoro perteneciente a la familia de las mangostas. El animal ha recibido el nombre de mangosta de Durrell en homenaje al conservacionista y escritor Gerald Durrell, fallecido hace 15 años.

La investigación en la que se relata su hallazgo acaba de ser publicada en la revista 'Systematics and Biodiversity'. Aunque cada día los científicos catalogan nuevas especies, es poco frecuente descubrir ejemplares de este tipo. De hecho, este vontsira de Durrell es el primer mamífero carnívoro hallado en los últimos 24 años, según aseguran los responsables del Museo de Historia Natural.

La especie más cercana conocida hasta ahora es la mangosta bruna de Madagascar ('Salanoia concolor'), de la que se diferencia en el cráneo, dientes y patas. Estos animales son muy poco conocidos, ya que es poco frecuente toparse con ellos y no han sido estudiados en el terreno. Por ello, los autores de esta investigación destacan que este caso es un excelente ejemplo de cómo las colecciones que existen en los museos pueden resultar de gran utilidad para los científicos.

Sus descubridores creen que se trata de uno de los mamíferos más amenazados del planeta ya que su hábitat se encuentra en peligro por la invasión de nuevas especies de plantas y peces, la expansión agrícola y la destrucción de los humedales.

Teresa Guerrero | ELMUNDO.es
Descubren dos nuevos gusanos microscópicos en VietnamUn equipo internacional liderado por investigadores españoles ha descubierto dos nuevas especies microscópicas en áreas naturales del país asiático. Los dos gusanos, que pertenecen al grupo animal conocido como nematodos, han recibido el nombre de 'Crassolabium aenigmaticum' y 'Crassolabium vietnamense'. Ambos animales sorprenden por tener rasgos inusuales e intrigantes cuando se comparan con especies de su mismo género.

Los dos gusanos, de menos de dos milímetros de longitud, habitan los bosques tropicales de Vietnam: Crassolabium vietnamense fue recogido en los suelos del Parque Nacional Phuoc Binh, en la provincia vietnamita de Ninh Thuan, y Crassolabium aenigmaticum en el Parque Nacional Pu Mat de la provincia Nghe An, también en Vietnam.

"Estos nematodos, que técnicamente pertenecen al filo Nematoda o Nemata, viven en suelos de áreas naturales de Vietnam y hasta el momento han sido estudiados en esa área geográfica", explica Reyes Peña Santiago, autora principal e investigadora del Departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Jaén.

En el estudio publicado en el Journal of Natural History, ha permitido realizar un análisis nematológico a partir de las muestras recolectadas por la doctora Tam Vu.

Crassolabium aenigmaticum de entre 1,23 y 1,58 milímetros de longitud, "presenta una serie de rasgos poco frecuentes que la hacen bastante particular". En las formas juveniles la cola es alargada, mientras que en los individuos adultos es corta y redondeada. "Pero lo más sorprendente es la combinación de características que han complicado su identificación", destaca el científico. La especie se parece a otras como 'C. garhwaliense', o 'C. goaense', también asiáticas y conocidas sólo en la India. Sin embargo, se diferencia de ellas por su mayor tamaño y, sobre todo, en caracteres relevantes de su sistema reproductor. Esta intrigante filiación le ha valido su nombre científico.

'Crassolabium vietnamense', de entre 1,55 y 1,88 milímetros, se distingue de otras especies similares porque todos los individuos examinados presentan una especie de 'tapón', "formado por un material de naturaleza desconocida", que cubre los principales orificios del cuerpo, como son la vulva y el ano.

Además, sus machos carecen de hiato, es decir, un espacio desprovisto de papilas genitales en posición anterior a la abertura cloacal, "un rasgo muy inusual en este tipo de nematodos", puntualiza Peña Santiago

SINC
Parte del mapa interactivo hecho por National Geographic sobre los resultados del Censo de la Vida MarinaUna década de descubrimientos oceanográficos de la comunidad científica mundial se está presentando en Londres desde hoy con motivo de la clausura del primer Censo de la Vida Marina, un macroprograma de exploración en el que han participado 2.700 investigadores de más de 80 países, entre ellos España. Quizás el resultado más importante es la base de datos conseguida sobre la diversidad, distribución y abundancia de todo tipo de especies en los diversos escenarios de los mares: de los microbios a las ballenas, de los polos a los trópicos, de las playas a las profundidades abisales. Un retrato que, como señalan los científicos participantes, establece una referencia imprescindible para detectar los cambios que se produzcan en este siglo.

El Gran Censo de la Vida Marina recoge la información recopilada durante diez años en todos los océanos del mundo y pone de manifiesto el gran impacto de la actividad humana en los mares y en sus habitantes. Para llevar a cabo este gran inventario han sido necesarias 540 expediciones (9.000 días surcando los mares) y miles de horas de trabajo catalogando los datos en laboratorios y archivos. El resultado es un retrato sin precedentes sobre la biodiversidad de los océanos.

Las nuevas tecnologías y la colaboración entre países han sido decisivos para elaborar esta base de datos, para la que se ha contado con un presupuesto de 650 millones de dólares (unos 475 millones de euros). Se trata de uno de los mayores proyectos de colaboración científica llevados a cabo (han participado alrededor de 2.700 científicos procedentes de 80 países). El libro recoge los entresijos de esta investigación y desvela nueva información sobre las especies y sus hábitats, sus rutas migratorias, cómo se distribuyen y los cambios que se están produciendo en los océanos.

La base de datos contiene alrededor de 120.000 especies marinas, muchas de ellas desconocidas o fotografiadas por primera vez.

Contabilizando las catalogadas durante estos diez años de trabajo, el número de especies formalmente descritas en la literatura científica se sitúa en algo menos de 250.000, aún muy lejos del más del millón de especies que, según estiman los oceanógrafos, pueblan los océanos.

Y es que, a pesar de los avances, quedan mucho trabajo por hacer ya que esta gigantesca tarea está sólo en sus primeras fases, como subrayó el presidente del Comité de Coordinación del Censo, Ian Poiner.

El 10% de especies marinas que viven en Europa (sin contar los microbios) aún está por describir, un porcentaje que aumenta al 38% en África del Sur, a casi el 60% en la Antártida, al 70% en Japón, y al 80% en Australia, según los autores de este proyecto. "La era de los descubrimientos continúa", señaló Ian Poiner,

De cara al futuro, los científicos proponen una serie de medidas para preservar la diversidad de especies y de sus hábitats, manejar los recursos del mar de una manera más eficaz y responder a las amenazas del cambio climático.

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