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El CO2 se acerca al punto de no retorno 0
23.6.09
Dos centros que miden la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera (NOAA y Norwegian Polar Institute) han informado que el nivel del gas invernadero, alcanza ya las 391 partes por millón (ppm) en el primer centro y hasta 397 ppm en el segundo, acercándonos más al punto de no retorno de 450 ppm donde el calentamiento será ya incontrolable, es decir, la concentración del gas invernadero seguirá subiendo, aunque el hombre comience a reducir sus emisiones. Para entonces, la temperatura media del planeta habrá subido 2 grados centígrados desde la era preindustrial.Hasta ahora, era conocido que el nivel de dióxido de CO2 actual era el más alto desde hace 400.000 años, sin embargo, un estudio publicado esta semana pasada en Science va más atrás en el tiempo y calcula que el nivel de dióxido de carbono actual es el más alto de los últimos 2.1 millones de años. El estudio podría descartar la teoría de que la causa de las glaciaciones terrestres haya sido la caída en los niveles de CO2. Pero, por otra parte, confirma que esos mayores niveles del gas coincidieron con intervalos de temperaturas más altas en el planeta.
El gas invernadero se ha ido incrementando desde la revolución industrial desde 280 ppm a las 390 ppm actuales por la quema de combustibles fósiles y por la deforestación. El dióxido de carbono es absorbido por el mar y las plantas en la fotosíntesis, devolviendo oxígeno y creando las estructuras biológicas de los árboles y plantas, pero el aumento por la actividad humana es superior a la capacidad de absorción de la biosfera. Por otro lado, en el océano la absorción está alcanzando su límite y está provocando la acidificación de los océanos.
En este punto, es necesario aclarar que el principal de efecto invernadero es el vapor de agua, aunque éste tiene grandes variaciones espaciales y temporales dependiendo de la zona. Por ejemplo, su concentración es máxima en la zona ecuatorial y cerca del mar. Por el contrario, es mínima en los desiertos y en los polos ya que las bajas temperaturas admiten muy poca concentración de vapor de agua. Por ello, en los desiertos la oscilación térmica es muy acusada, porque hay un gran calentamiento durante el día, pero no hay nada que retenga la radiación infrarroja hacia el espacio durante la noche y en estas zonas, dicha oscilación térmica diaria puede llegar hasta los 35 grados, llegando a helar en algunas zonas del desierto, para alcanzarse luego 40 grados centígrados.
El tiempo medio de duración del vapor de agua en la atmósfera es mucho menor que el dióxido de carbono que tiende a difundirse por la atmósfera tras ser emitido desde las industrias o el transporte. Además, del aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, también se están registrando aumento de otros gases invernadero como el metano (procedente de la industria ganadera), el óxido nitroso (procedente principalmente de la industria agrícola) y los clorofluorocarbonos.
Nos quedan 90 meses, 7 años y medio para estabilizar y reducir las concentraciones de gases invernadero por debajo de niveles que no supongan disparar mecanismos de retroalimentación que hagan el calentamiento global imparable.
El estudio del monito del monte, un mamífero marsupial que actualmente sólo vive en el sur de Chile y es considerado un "fósil viviente", ha permitido a un grupo de científicos de la Universidad Austral de Chile aportar luz sobre en la evolución de los mamíferos.Los resultados de la investigación, publicada en la revista 'Journal of Experimental Biology', muestran algunos pasos intermedios del proceso evolutivo de los mamíferos que, de forma gradual, se completó hace 30 millones de años.
"Los resultados nos muestran que el monito del monte ocupa una posición intermedia entre el reptil y el mamífero, porque no regula muy bien las temperaturas, una característica propia de los reptiles primitivos, con procesos más rudimentarios", aseguró el director del Instituto de Ecología y Evolución de la Universidad Austral, Roberto Nespolo.
El monito es el único representante vivo del orden de mamíferos Microbiotheria, ya que el resto de especies del mismo orden se conocen únicamente por restos fósiles, agregó.
Los científicos aprovecharon el mamífero primitivo, que lleva en su genética los rasgos propios de hace 50 millones de años, para conocer el origen de la capacidad para mantener y regular las temperaturas en los mamíferos.
El animal puede sufrir cambios de temperatura interna de un rango de 10 grados en un solo día, mientras que en el ser humano no varía de un grado, lo que pone la vida del animal a merced de los cambios climáticos.
El equipo de Nespolo capturó una treintena de ejemplares en los árboles y los trasladó a sus laboratorios, donde fueron analizados ante diferentes estímulos externos.
"El estudio ha permitido estudiar en un animal viviente procesos muy antiguos", señaló Nespolo, quien advierte del peligro de extinción de este mamífero, que define como "un reptil con pelo".
El monito del monte, también conocido como chumaihuén o perrito de virtud, forma parte de la mitología local y las supersticiones aseguran que ver ejemplares o tenerlos en casa puede traer mala suerte.
Sin embargo, la tradición también dice que da buena suerte oír sus débiles gritos, parecidos a los de los cachorros de perros recién nacidos, y las creencias campesinas lo consideran "un ratón que nace de un huevo de gallina empollado por una serpiente".
La especie, que se encuentra en los bosques húmedos del sur de Chile, podría haber llegado a América desde Australia a través de la Antártida, cuando ambos continentes estaban unidos.
EFE
Talar el bosque amazónico para cultivar soja o criar ganado no genera ninguna ganancia económica duradera a sus habitantes y amenaza el planeta, concluyó un equipo internacional de investigadores.La Amazonia es la región de Brasil menos desarrollada económicamente pero de una inmensa importancia para el medio ambiente y el clima terrestre ya que contiene el 40% de los bosques tropicales del mundo.
Los investigadores analizaron 286 municipalidades amazónicas con diferentes grados de deforestación. Estudiaron los cambios en la longevidad, la tasa de alfabetización y el ingreso per cápita de sus habitantes y concluyeron que la calidad de vida había mejorado rápidamente en el inicio de la deforestación.
Estas ganancias económicas se explican porque estas poblaciones aprovecharon recursos naturales como la madera de aserradero, los minerales y las superficies convertidas en pasturas para el ganado o campos de cultivo de soja, subrayó Ana Rodriguez, del Centro de ecología funcional y evolutiva de Montpellier (Francia), principal autora de esta investigación divulgada por la revista estadounidense Science.
Los mayores ingresos generados por estas actividades combinadas con nuevas rutas construidas incrementaron el acceso a las escuelas y cuidados médicos, lo que produjo una mejora general de las condiciones de vida, añadió.
Pero los resultados del estudio muestran que estas mejoras no son duraderas y que el nivel de desarrollo vuelve a caer por debajo del promedio nacional brasileño una vez terminada la explotación de los recursos naturales producidos por la deforestación, concluyeron.
"Constatamos que la deforestación produce inicialmente una mejora de los ingresos, de la esperanza de vida y de la alfabetización pero estas ganancias no se mantuvieron", subrayó Rob Ewers del Imperial College of London (Gran Bretaña), uno de los autores del trabajo.
La baja del desarrollo económico que se produce en las zonas de deforestación una vez que se agotan los recursos es a menudo seguida por el abandono de estas tierras. Desde inicios de los años 90, un tercio de las superficies taladas para ser convertidas en pasturas han sido abandonadas.
Este fenómeno se ve agravado por el incremento de la población que migra en esas zonas como ganaderos, agricultores, campesinos sin tierra o buscadores de oro en busca de un enriquecimiento rápido.
"El modo de desarrollo actual de la Amazonia no es deseable humanamente y es potencialmente desastroso para las otras especies y el clima terrestre", deploró Andrew Balmford, profesor de la Universidad de Cambridge (Gran Bretaña), otro autor del estudio.
"Invertir esta tendencia deberá basarse en la promoción del interés para las poblaciones que viven fuera en el mundo de mantener intactos los bosques tropicales", añadió. "Eso será muy difícil financieramente y desde un punto de vista práctico", explicó.
No obstante, las discusiones actuales que preparan la conferencia de la ONU sobre el clima en Copenhague, en diciembre, podrían encontrar una solución. La idea es que los países industrializados paguen a otros países más pobres como Brasil por mantener el dióxido de carbono (CO2) almacenado en sus bosques tropicales.
La deforestación tropical es responsable de aproximadamente 20% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, según los científicos. Desde 2000, 155.000 kilómetros cuadrados de bosque tropical han sido talados, según los autores del estudio.
Lluc era un antecesor común de los primates actuales (que incluyen a los gorilas, chimpancés, orangutanes, bonobos y humanos), que vivió en España hace 11,9 millones de años. Así han bautizado, a partir de los fósiles encontrados en el yacimiento de Els Hostalets, Salvador Moyà y sus colegas a este antecesor de los primates, que inaugura nada menos que un nuevo género y especie, presentado por estos paleontólogos en la revista PNAS. Este hallazgo sigue a otros importantes, como el de Pierolapithecus catalaunicus (Pau) de 2004, publicado en Science.Lluc, un primate que vivió hace 12 millones de años en Barcelona, acaba de arrojar nueva luz sobre el origen en el área del Mediterráneo de la familia de los homínidos, a la que pertenecen los chimpancés, los gorilas, los orangutanes y los humanos. Su nombre científico es 'Anoiapithecus brevirostris', en alusión a la comarca donde fue encontrado (l'Anoia) y a que su rostro tiene una morfología facial muy plana, similar a la de nuestra especie.
Los restos fósiles de su mandíbula y parte de la cara fueron encontrados en 2004 en el municipio barcelonés de Els Hostalets, donde también se localizó a Pau ('Pierolapithecus catalaunicus'), otro primate muy primitivo que sería de una rama hermana a la de Lluc y que había dejado muchas incógnitas abiertas.
Los responsables son investigadores del Instituto Catalán de Paleontología, dirigidos por el investigador Salvador Moyà Solà, para quien el nuevo primate "representa un avance fundamental en el origen de nuestra familia con un buen candidato a ancestro, ya que su morfología facial es una transición entre la de los primates primitivos y la familia de los hominidae", explica el experto.
Lo relevante, señalan los autores, es que ayuda a resolver cuestiones claves sobre la familia homínida. Para entenderlo hay que retroceder en el árbol evolutivo algunos millones de años. "Hace 15 millones de años hubo una migración desde África de hominoides primitivos que provenían de los afropitecinos. Eran los 'Keniapitecinos' y los 'Griophopithecus', que colonizaron el Mediterráneo, donde se cambió su morfología. Es decir, se diversificaron.
Fue como una explosión de formas que se fue extendiendo como una balsa de aceite por una zona que era bosque tropical y en la que no había grandes simios. Enseguida ocuparon ese nicho".
El estudio detallado de los fósiles de Lluc demuestra que es una especie en transición: tiene una apertura nasal ancha, el rostro plano y el paladar profundo típicos de los grandes homínidos, pero también posee rasgos muy primitivos, como el esmalte dental grueso o la mandíbula robusta, propios de los Afropithecus. A ello se añaden otras características que sólo comparte con los Keniapithecus. Por ejemplo, tenían la columna más vertical, lo que les permitía trepar a los árboles de otro modo.
Por todo ello, los autores concluyen, en el trabajo que han publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)', que los fósiles encontrados en Els Hostalets prueban la hipótesis de que este género y los Griphopithecus son dos posibles antepasados de los homínidos.
Puesto que está claro que tres de los cuatro grandes homínidos evolucionaron en África, el equipo de Salvador Moyà-Sòla apuesta por la hipótesis de que aquello primitivos homínidos euroasiáticos acabaron por volver a África, donde continuaron evolucionando hasta dar lugar a las formas que hoy conocemos (gorilas, chimpancés, orangutanes y humanos) y las muchas que se perdieron en ese largo proceso de selección natural.
La otra posibilidad, que también plantean en su trabajo, es que los orangutanes y sus parientes y los antropomorfos africanos (entre los que nos encontramos) evolucionaran por separado en Eurasia y África.
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